Manuel Diego
de Giráldez, creador del movimiento “Realismo NAS”, más conocido como Diego de
Giráldez, este vigués de adopción, enamorado de las Rías Baixas y Pontevedra,
que allá por donde va presume de Vigo, A Cañiza y de Galicia, posiblemente sea
uno de los mejores artistas que dio España en los últimos años. Es un pintor,
escultor, dibujante, anatomista y escritor gallego/español, artista universal,
multidisciplinar, vinculado al realismo y creador del “Realismo NAS”, cuya
figura va agrandándose con el tiempo hasta estar entre los más destacados
artistas contemporáneos vivos. Nacido en el seno de una familia pequeño
burguesa, en A Cañiza (Pontevedra), el 8 de Marzo de 1956 y vigués de adopción
desde 1964.
Siendo muy
joven se traslada con su familia a Vigo donde compagina sus estudios, debido a
su gran talento artístico, con los de dibujo y pintura en la Escuela de Artes y
Oficios de la cuidad, luego continua estudios en Cataluña: Olot, Gerona y
Barcelona, además, sus inquietudes artísticas le llevan a frecuentes tertulias
con intelectuales y artistas de la época, tanto en Vigo y Pontevedra como
posteriormente en Cataluña. Muchas de las obras realizadas en esa etapa por
este hombre humilde, sencillo y amante de la soledad para crear, obras de
carácter realista, y otras anteriores realizadas con carbones de la lareira
sobre papel de estraza, se conservan en el Museo Diego de Giráldez, en la Plaza
Mayor de la Villa de A Cañiza.
Decía el
crítico de TVE y escritor Santiago Amón
que: “Diego de Giráldez es uno de los grandes del realismo español
contemporáneo. "Realismo", donde encuentra la implicidad de su
poesía. En su obra se reencuentra con lo onírico, con las cosas mismas y las
traslada a la faz incitante del lienzo con precisión lírica. Diego de Giráldez,
sabe que el arte es absolutamente inseparable del trabajo, del oficio. Sabe
también que el blanco más blanco nace de la explosión comunitaria de todos los
colores, y que el negro más negro surge cuando la noche se apodera del fulgor
del arco-iris, ……….”.
Diego de
Giráldez sabe que el arte es inseparable del trabajo, este hombre de talento
autodidacta para la creación de obras de arte, sabe que no todo mundo que nace
como un genio llega a ser un artista por qué el arte no sólo es un don con el
que se nace, sino que es necesario alimentarlo con mucho trabajo y dedicación,
es necesario emplear muchísimo tiempo, muchísimas horas, no sólo en aprender
todo lo que se pueda, sino en educar y formar el propio talento y él lo hace en
el silencio que tanto valora, donde encuentra los pinceles de la poesía del
Alma, que es creación, es arte, no en el bullicio “inartístico” del corazón.
Sabe que la creación artística necesita de la soledad del creador, sabe que la
denominada “democratización” de la creación artística lo que democratizó fue la
mediocridad y la convirtió en el signo de identidad de una parte importante del
arte contemporáneo.
En una de
sus primeras exposiciones colectivas, nos decía Xosé Francisco Armesto Faginas,
escritor y periodista que dejó su impronta en varias publicaciones y
periódicos: La Vanguardia, El Pueblo Gallego, La Voz de Galicia, …., y que fue
director de Faro de Vigo, del Museo de Vigo y de la Escuela de Artes y Oficios
de la ciudad olívica, que: “Los primeros en descubrir a este niño pintor, que
vive por y para el arte, fueron Álvaro Cunqueiro, Francisco J. Sánchez Cantón y
Filgueira Valverde, a finales de los pasados 60…….. Un joven artista que,
siendo constante en el trabajo, va creciendo sin bajarse de la humildad……..”.
En otra ocasión comentó: “Alvaro Cunqueiro, en tantas cousas mestre, que tivo
tamén moito de neno grande, foi un dos primeiros que celebrou a pintura de
Diego Giráldez. Atopo moitas cousas en común entre ámbolos dous, por exemplo
-algo non cativo- o amor polas pequenas cousas, a ledicia, poño por caso, ó
sentir o canto dun paxaro ou dun galo, coma quen escoita a voz do mestre
solista dun gran coro…….”
Realizó su
primera exposición individual en 1975 en la Sala Van Gogh en Vigo, que le abrió
camino a muchas otras exposiciones en la Península Ibérica, transcurrían los
años 70. Antes, en 1966, había empezado a asistir a la Escuela de Artes y
Oficios de Vigo, para dos años después comenzar, a petición de sus profesores,
a realizar algunas exposiciones colectivas, entre otros lugares, en la misma
Escuela de Artes y Oficios. Recibe distintos premios en concursos de dibujo y
pintura. Sigue en 1970, 71, 72, y 73 mostrándose en distintas exposiciones
colectivas y a finales de 1974 en una pequeña muestra individual en As Travesas-Vigo.
Sobre el
artista nos decía el crítico de arte y miembro de la Real Academia Gallega de Bellas Artes, Francisco de Pablos, en los años finales de los 70, que es:
“Inconfundible la obra de este pintor, hiperrealista y sin embargo con
frecuencia onírico. Hijo de un marino y una emprendedora, vive su infancia en
la villa natal, en un ámbito casi campesino. A los 8 años su familia se
traslada a Vigo y se instala en la calle Real, de peculiar arquitectura
decimonónica, entre la Colegiata neoclásica y el barrio marinero del Berbés.
Diego queda huérfano de padre un año antes, y ya se interesa por el dibujo y la
pintura. Su madre alienta esta vocación y aunque con muchas dificultades,
debido al estado económico en el que quedó la familia tras el fallecimiento del
padre, lo lleva a Madrid para visitar el Museo del Prado nuevamente, puesto que
ya lo había visitado cuando vivía su progenitor. El niño devora libros de
medicina, especialmente de anatomía. Y trabaja con pasteles, carboncillo y
oleo, deseando dominar la técnica, que llega a ser en él pasión casi enfermiza.
Su primera
exposición la realiza en Vigo, en 1975, con éxito sorprendente. Salta a
Cataluña y allí se confirma su acogida. Repite incansablemente exposiciones en
toda España, hasta el punto de que no debe quedar ciudad o villa importante
donde no haya mostrado su obra. Viaja por Europa y pasa larguísimas jornadas en
los museos. Llega a conocer a fondo a Velázquez, Zurbarán, Goya. Su obra es
seleccionada para la muestra colectiva denominada «Maestros del realismo
español de la vanguardia». Expone en el extranjero, sorprendiendo siempre la
peculiar actitud plástica que adopta, con verismo impresionante en sus
representaciones, en las que, sin embargo, hay una fantasía evidente y un
inquietante misterio implícito.
De Suiza a
Portugal su obra gana prestigio. La elogia el gran crítico, prematuramente
muerto, Santiago Amón. La adquieren museos de España y del extranjero. En
cierto modo, es único e irrepetible.
También su
peculiar modo de utilizar la técnica y los pigmentos empleados.
Giráldez es
un realista diferente. Cuando representa un objeto, cualquier cachivache
doméstico -un vaso, un huevo- su representación lo separa del mundo común para
mayusculizarlo y ser únicamente él, El Huevo, El Vaso, el Excelentísimo Señor
Huevo humilde y magnificado.
Sus cuadros religiosos
representan un mundo diferente, táctil, obsesionante. Sus gallos muertos
parecen vivir en una imaginaria taxidermia. La deliberada desproporción entre
los objetos representados nos conduce a un surrealismo también peculiar. Desde
la máxima exactitud referencial, la pintura de Diego de Giráldez es
inquietante, capaz de conmover al espíritu menos sensible”.
En los años
80 le llega el gran reconocimiento con exposiciones individuales en las más
importantes ciudades de España y Europa, lo que le convierte en un viajero
impenitente, recorriendo toda Europa con exposiciones. La temática de su obra
va desde el bodegón y el paisaje hasta la figura, retrato o composiciones, todo
ello dentro de su creación del movimiento “Realismo NAS” en el que se combina el naturalismo, la
abstracción y surrealismo. Obras en las que se respira el amor por la soledad
del artista, el silencio de su intimismo y el concepto lírico de los ambientes
que no dejan indiferente al contemplador. Así se recoge en los distintos escritos
que sobre su obra y personalidad, durante su dilatada carrera artística, han
realizado las distintas plumas de personalidades y eruditos que han participado
con comentarios y críticas de arte, tanto en conferencias, libros, ….., como en
la prensa escrita, la radio y la TV: Camilo José Cela, F. J. Sánchez Cantón,
Filgueira Valverde, Fernándel del Riego, Álvaro Cunquiero, Carlos Casares,
Ramón Piñeiro, Santiago Amón, Ramón Faraldo, Robert Hughes, Gerardo Diego,
Armesto Faginas, Enrique Gómez, Marcelo Otero, Serafín Villanueva, Eugenio
Montes, Campoy, de Castro Arines, Camón Aznar, García-Sabell, Antón Fraguas,
Blanco-Amor, Laxeiro, Paz Andrade, Antón Castro, Costa Clavell, Jordi Soletura,
Mariano Rajoy, Manuel Fraga, Francisco de Pablos, Alfonso Sánchez, Illa Couto,
David Mourào-Ferreira, Sánchez Bargiela, Florenci Criville i Estraqui, Richard
Arnold, Fernando Elorrieta, Panizo del Val, Rubio Moblot, Lorenzo García–Diego
Pérez, Breo de Gómez, Nelly María Pérez, Juan Antonio Sánchez García, Hidalgo
Cuñarro, Mª Luisa Ilarri Junquera,
Amiguetti Sánchez, Verdera Franco, López de Ayala, Almodóvar Azorín, Osuna
Ruíz, Fernando Franco, Vinardell, José González Ortiz, Gavira, Gerardo Pérez
Calero, Sánchez Ruyz, Ángel Arnaiz, Chaparro Quieja, Victor Gay, Manuel Forcadela,
Fernando Mon, José A. Perozo, Jesús Pando, Manolo Pérez, César Rovira,
Vallejo-Nágera, María do Carme Krukenberg, Santos San Cristóbal Sebastián,
Bieito Ledo, Jesús Guerra, Lalo Vázquez Gil, Rafael Ruíz Sanchidrián, Román Pereiro, Manuel Almeida Brandáo, Manuel Jorge Pereira
de Carvalho, Ana Paula Cardoso, Gaspar Alorda Fiol, Margarida Ruas Gil Costa
dos Santos, Ana García Martín, Pedro Machuca Bernal, Sergio Mourâo, Pedro Ardá Lubeira, César Mera, José M. Barros,
Torrente Ballester, Avelino Antón, A. Fontán, Cristina Fernández de Kirchner,
Alfredo Goberna, Adriano Marques de Magallanes, Antonio P. Lamela, Juan Pablo
II,….., entre otros. Así como numerosos comentarios y artículos de periodistas
locales, en las páginas culturales de los distintos medios de comunicación de
distintas partes del mundo, aparte de los críticos, escritores,....…., que han
participado en su extensa bibliografía y los periodistas eruditos que escriben
en las revistas, webs, blogs o páginas especializas.
Diego de
Giráldez es un trabajador e investigador
infatigable, amante de lo humilde –incluso se refleja en muchos de sus
cuadros- y aunque le gusta la soledad es un discutidor razonante, en ocasiones
de misteriosa o sibilina dialéctica. Su tez blanca y figura menuda y enjuta
está, se le ve, en todas partes, parece tener el don de la ubicuidad, lo vemos
en Galicia, en las dos Castillas, en Madrid, en Andalucía, Extremadura,
Barcelona, Lisboa, Oporto, París, Zurich,…….., o en el mismo Vaticano. Su
presencia en los veranos de A Cañiza se hace proverbial, se le ve por su Casa
Museo en tertulia con vecinos de la
Villa del Jamón, con visitantes o estudiantes de Bellas Artes que visitan su
Museo o con periodistas que le van a
entrevistar.
Recibió
varios/numerosos premios y homenajes a
lo largo de su vida artística, además de habérsele concedido por unanimidad el
Título de Hijo Predilecto de A Cañiza.
Su obra está
presente en muchos de los museos del mundo: Europa, América, Asia y África -más
de 150- y en numerosas colecciones institucionales y privadas de todo el mundo.
Desde el
comienzo de su carrera artística realizó más de 400 exposiciones individuales
por diversos países y participó en múltiples muestras colectivas.
En el campo
de la anatomía física/artística ha realizado múltiples obras, impartido
conferencias y escrito diversos libros, etc.
A partir de
1982, Diego de Giráldez, fue invitado a
formar parte de innumerables jurados para otorgar distintos e importantes
premios de pintura.
Sobre este artista existe una extensa
bibliografía, tanto en España como en Portugal.